sábado, 10 de noviembre de 2012

MÁS QUE UN TURISTA


Por Amadeo y Paz

Una de las grandes ventajas de haber sido legionario o consagrada es haber conocido a muchas personas de diversas nacionalidades.
Por un lado, hay quienes han tenido la necesidad de aprender otros idiomas, por ejemplo, todos los de habla inglesa han tenido que aprender español y quienes han estudiado en Roma el Italiano. Quienes han realizado sus prácticas en Brasil conocen ya el Portugués. No podemos dejar de mencionar que muchos saben Latín y hasta Griego antiguo.

Pero por otro lado la dinámica lingüística no se detiene a la simple expresión oral o escrita, se extiende a la convivencia cotidiana con las personas. Mexicanos, españoles, italianos, americanos, irlandeses, brasileños, chiles, argentinos y de tantos otros países han aportado una riqueza adicional para cada  miembro que de otro modo hubiera sido muy difícil de obtener.
Por si fuera poco, además de conocer otros idiomas y a personas de tan diversos lugares, muchos han tenido la fortuna de viajar a otras tierras. Así, lo menos que cada miembro ha hecho es trasladarse a los centros vocacionales que por lo regular se encuentran en diversas ciudades.
Quienes han radicado en países extranjeros pueden valorar mejor la naturaleza de cada país, la gastronomía, las costumbres y también muchos lugares turísticos como puede ser la Universidad de Salamanca en España, la Plaza de San Pedro en Roma, el monumento de Cristo en Río de Janeiro o la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México. 
Pasados los meses y los años de haber salido de este mundo podría empolvarse el grato recuerdo de estas experiencias, sin embargo, desde nuestro punto de vista, es necesario recordar que haber sido legionario o consagrada ha traído también aprendizajes paralelos de los que casi nadie ha tenido oportunidad aunque haya viajado mucho.
Fotografía: Mauricio Rosales

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