sábado, 10 de noviembre de 2012

LA VIDA DE UN AGENTE APOSTÓLICO


Por Amadeo y Paz
En los últimos meses se han cumplido 50 años de la presentación de uno de los éxitos más populares en los últimos tiempos, as películas de James Bond, el legendario agente 007. Esta serie británica apareció en los escritos de Ian Fleming narrando situaciones ficticias de investigación y lucha contra el crimen. Son muchos los rasgos de este agente, siempre se encuentra peinado y bien vestido. Tiene mucho pegue con las mujeres y es rudo con sus enemigos. Sus gustos son caros y sofisticados pues sabe mucho de vinos y de cócteles, es asiduo a los casinos, practica deportes de élite como el golf y el polo, asiste a remates de objetos caros y sus oficinas se encuentran en lugares exclusivos.
Sus adversarios suelen ser ambiciosos y por lo general aspiran a conquistar o destruir el mundo.  Sus armas y aparatos de espionaje son una pasarela de ficción basada en avances tecnológicos de cada época. Así sus autos están equipados con toda clase de armamento y equipo para escape, como por ejemplo su capacidad sumergible o  invisibilidad. Las locaciones de sus filmes son paradisíacas y exóticas pues presenta a Jamaica, Las Bahamas, Francia, Suiza, Inglaterra, Nueva Orleans, California, Japón, Rusia, Egipto, España, Italia, India y otros lugares. Las bandas sonoras han sido espectaculares y éxitos radiofónicos y nuestra sociedad ha incorporado frases célebres, como por ejemplo para presentarse: "Me llamo Bond..., James Bond".
San Juan de los Lagos, Jalisco
Así podría ser la vida de quienes han estudiado las ciencias religiosas. Se han dedicado a actividades apostólicas en poblaciones cercanas a la selva o en ciudades con muchos problemas de valores. Aunque la fantasía de contar con el respaldo de un extraordinario equipo técnico y de espionaje, un agente cristiano cuenta con el magnífico respaldo de años de  estudios y formación. Además, por la fe, debe de contar con la ayuda del espíritu Santo y sus dones de sabiduría, entendimiento, ciencia, consejo, piedad, fortaleza y temor a Dios. Debe contar con la Providencia de Dios y la gracia divina para emprender sus obras.
Al igual que el personaje 007, un agente de bien debe enfrentar a los enemigos del alma, el mundo, el demonio y las pasiones de la carne. Cuenta con diversos instrumentos para vencerlos, los sacramentos, especialmente la eucaristía y la confesión. El rezo del Santo Rosario, las jaculatorias frecuentes y los ratos de oración, también son medios para prosperar en la vida espiritual.
El trabajo ordinario y la vida familiar suelen ser las acciones apostólicas  más comunes, más eficientes y más completas para lograr la misión.
Un agente católico no necesariamente debe estar encubierto, puede dar su testimonio en su propia comunidad, redes sociales, familia y trabajo.
Referencias:
http://www.elmundo.es/especiales/2012/cultura/james-bond/los-amos.html
http://es.wikipedia.org
http://www.infancia-misionera.com/dones.htm

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